| Las más grandes aventuras de navegación y exploración. |
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| Artículos - Artículos Nuevos | |||
| Escrito por Peter Dabdoub | |||
| Martes 04 de Mayo de 2010 17:59 | |||
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Las más grandes aventuras de navegación y exploración marítimas comienzan cuando el espíritu demanda el descubrimiento de nuevos lugares exóticos y esa maravillosa experiencia de abrirse paso entre la brisa del mar sin sentirse intimidado ante los riesgos, los peligros, y la sensibilidad marinera. Hace algunos años me fui en busca de una de esas experiencias que dejan huella el alma. Todo empezó cuando me enteré que un primo estaba manejando un centro turístico en una paradisiaca isla en el Caribe. Fue una fresca mañana con vientos primaverales, cuando me acerqué al muelle de La Ceiba, una pequeña ciudad Hondureña dispuesta en la vera de la mar, con playas blanquecinas y palmeras rindiéndole tributo al viento. La Ceiba es un puerto con hermosas montañas llenas de exuberante vegetación donde las nubes son inmortales. Había escuchado que un padrino, de quien tenía un desvaído recuerdo, era propietario de una goleta que hacía viajes a Guanaja, Utila y Roatán, las tres islas de la bahía. Ese padrino cuyo ancestro era el pirata Jean Laffitte, tenía en sus genes el espíritu de aventurero. Pronto di con él y el viaje por las islas no se hizo esperar. Nos embarcamos entrada la noche. Mi padrino John Laffitte, era un hombre con un juicio muy sólido, un requisito básico de los navegantes, y con la capacidad de saber utilizar las propias habilidades en el momento más oportuno. El siempre llevaba consigo su cuaderno con datos metorológicos, con la velocidad y la dirección del viento y la posición de la goleta, y hacía verificaciones a intervalos regulares. A la mañana siguiente llegamos a una de las islas la cual recorrimos pasando por una hermosa playa llamada Big Rock Beach. También encontramos muchas casas sobre el agua que se apoyaban sobre postes; cerca de allí anclamos en una hermosa caleta donde había un gran velero con dos impresionantes palos, el mayor y el de trinquete. Todo el barco de proa a popa estaba impresionante: las velas recogidas, el escobén, el bauprés, sus botes, la rueda, el timón…todo el velero en su conjunto desplegaba un impresionante espectáculo. Continuamos nuestro viaje a las otras islas, pero cuando llegamos a Roatán, me quedé conmovido ante la belleza de esa isla. De hecho su nombre significa “Reino Celestial”. Decidí visitar a mi primo en aquel centro vacacional, así que me subí a un jeep que conducía un nativo de la isla, y aventé mi mochila en la parte trasera. El jeep atravesó toda la isla hasta llegar a Anthony’s Key Resort en donde había una hermosa mujer de pechos exagerados con una camiseta que decía: “Welcome to Roatán”. Ella me arrebató la mochila y me dijo en voz autoritaria: “Sígame”. Obediente la seguí por la empalizada, subiendo por unas prolongadas y sinuosas escaleras de madera que se perdían entre flores tropicales. A mi primo le causó una gran sorpresa verme y me preguntó: ¿Qué te trae por aquí primo? Quiero bucear primo. A la mañana siguiente nos dirigimos al segundo arrecife más grande del mundo. Anduvimos entre tiburones y barracudas paseándose indiferentes. El arrecife tenía una suave inclinación; el agua estaba muy agradable a una temperatura entre los 23 y 31° C; la visibilidad era magnífica entre 15 y 30 metros. En la punta de la isla encontramos un lugar que se llama Island Pearl. Los arrecifes de coral mostraban una gran variedad de colores y había esponjas de todos tipos. También encontramos impresionantes pasos subacuáticos, canales y cuevas que explorar. Había tiburones nodriza, langostas, pargos…en fin, una gran variedad de fauna acuática.
De regreso a la goleta de mi padrino y muy impresionado de toda la exótica y extática experiencia, no me quedó la menor duda de que la naturaleza es la mayor promotora de las grandes aventuras. Roatán es hoy por hoy uno de los lugares más socorridos por los buceadores, los navegantes y los grandes aventureros, debido a su belleza y ecosistemas que permiten practicar el buceo, la pesca, el veleo, el surfing, el ciclismo de montaña, escalada, paintball y canopy.
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