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Escrito por Peter Dabdoub
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Viernes 11 de Diciembre de 2009 11:13 |
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No cabe duda que el coraje, definido como una fuerza espiritual que dimana de hombres con temple, hace a la volundad indoblegable. En el año 1914, el explorador inglés, Sir Ernest Shackleton, realizó una expedición transantártica a la cual muchos han considerado como “la más grande historia de supervivencia de todos los tiempos”.
Durante dos años, Shackleton y 27 hombres, sobrevivieron en la soledad y el intenso frío del Antártico, a menos 56° centígrados, cuando su barco, el Endurance, fue atrapado por un banco de hielo hasta que se congeló y el hielo prácticamente lo trituró. Al haber agotado todas las esperanzas de que alguien los rescatara, Shackleton, haciendo frente a la adversidad, se propuso rescatar a todos y cada uno de sus hombres. Con entereza y un liderazgo colmado de confianza y ánimo hacia sus hombres, Shackleton los llevó en tres botes salvavidas que habían recuperado del Endurance, hacia la isla Elefante, atravesando por violentos vientos, enormes crestas de presión y témpanos a la deriva. Al percatarse de que en esa isla no iban a ser rescatados, Shackleton y cuatro miembros del equipo se embarcaron en uno de los botes, en dirección a la isla South Georgia, dejando a 21 hombres con sus corazones llenos de esperanza y convencidos de que el único que los podía salvar era su jefe; al llegar a South Georgia, Shackleton y sus cuatro compañeros, emprendieron una caminata por la imprevisible deriva de la banquisa polar, prácticamente sin equipo, subiendo y bajando montañas de hielo por una distancia de 45 kilómetros, en busca de un campamento ballenero. Nunca antes, alguien había realizado tal hazaña. De pronto un día mientras caminaban, escucharon un silbato que llenó de júbilo a los cinco hombres; fue el primer sonido externo escuchado en 17 meses. Habían divisado una estación ballenera a lo lejos. Finalmente, con sus pies congelados y a punto de la hipotermia, estos hombres llegaron a la estación en donde fueron atendidos. Una vez recuperados, organizaron el rescate de sus compañeros. Shackleton realizó tres intentos durante 4 meses para regresar por sus hombres, pero el hielo se lo impedía. En virtud de su gran coraje y heroísmo humano, el 30 de agosto de 1916, Shackleton encontró a sus hombres y logró salvarlos a todos. Es importante comentar amigos lectores, que casi un siglo más tarde, un grupo de tres montañistas experimentados, muy bien equipados con tecnología avanzada, siguieron la misma ruta que empleó Ernest Shackleton, preguntándose una y otra vez, cómo pudo este hombre realizar tal hazaña sin el equipo indispensable. Para estos especialistas, Shackleton se convirtió en su héroe. Sin duda, esta historia representa un legado de heroísmo, coraje y optimismo y una epopeya de la fortaleza del espíritu humano.
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Última actualización el Domingo 13 de Diciembre de 2009 19:26 |