| Génesis del vino: elixir de hombres y dioses |
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| Escrito por Peter Dabdoub | |||
| Martes 15 de Febrero de 2011 18:29 | |||
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Hace miles de años en una de las etapas más remotas de la historia de la De acuerdo con las evidencias arqueológicas encontradas en vastasregiones de Georgia e Irán; en sumeria y en el Antiguo Egipto, la producción del vino a partir de las uvas data desde hace unos 6000 años a.C. Es más, existen fechas sobre el crecimiento de uvas cerca del mar de Galilea de hasta 20,000 años a.C. Sin embargo, muchas culturas de Oriente Medio y del Mediterráneo reclaman haber sido ellos quienes descubrieron el proceso de vinificación a través de una divinidad. De modo que pronto Dioniso se convirtió en el dios de la vid y del vino para los griegos y Bakkhos, mejor conocido como Baco, para los romanos. Pero también la tradición judeo-cristiana proclama que fue Noé el inventor del vino ya que en el libro del Génesis se plantea que después del Diluvio Universal, Noé sembró semillas de uva. Sin embargo hay que tener presente que de acuerdo con narraciones sumerias, fue Utnapishtim quien plantó viñas después de un diluvio. En fin, no obstante la gran importancia que tiene la historia en el invento o descubrimiento del vino, ¡qué maravilla de brebaje! A parte de provocar expresiones sinceras de sentimientos, se ha descubierto su naturaleza curativa debido a sus virtudes y fórmula magistral. Con el tiempo todas esas uvas primigenias, es decir, esas frutas salvajes de la pre-vinífera se fueron desbravando poco a poco hasta lograr su cultivo. Empero ese cultivo no fue sencillo ya que requería de varios años para que empezara a ser productivo lo que obligó al hombre a volverse más sedentario. Sin duda las primeras producciones con las uvas primigenias se obtenían de un zumo que se lograba a base de aplastamiento originando una bebida azucarada. Es de suponer que el mosto o zumo pudo haber sido dejado en algún tipo de recipiente cerrado hasta que se fermentó. Cuando tiempo después lo encontraron por ahí medio abandonado y lo probaron… ¡mamma mía! Aquello se había convertido en un elixir que producía euforia. Con el tiempo, tanto el vino como su cultivo, se fueron expandiendo desde Europa Occidental hasta Persia, a India y China a través de las rutas comerciales. Inclusive se ha llegado a comentar que el famoso vikingo Erickson hizo un relato sobre plantaciones de viñedos en el año 1000 d.C. en ¡Massachusetts! La producción de vino se fue refinando y hubo un tiempo en que la bebida estaba considerada como un lujo solamente reservado a la nobleza y a la aristocracia, pero durante las fiestas comunales era servido a los de las clases más bajas. Ya se imaginarán las tremendas curdas. El vino también fue considerado como bebida de los dioses y fue empleado en rituales religiosos y funerales. Tanto los griegos como los romanos diluían el vino con agua, debido a su alta densidad. A esta composición de dos terceras partes de agua y una de vino, se le denominada menstruum y era preparada por un experto llamado cellarius, y se realizaba dentro de una especie de samovar conocido entonces como authepsa. No fue hasta el primer siglo de nuestra era que se empezaron a utilizar botellas para envasar el vino las cuales se cerraban con yeso calcinado, pues anteriormente se utilizaban cántaros para transportarlo. Después se empezó a utilizar el tapón de corcho que se fijaba con el yeso. Durante la Edad Media se comienzan a sembrar viñedos en todas partes y empiezan a surgir vinos y viñedos a lo largo del famoso Camino de Santiago, en la Rivera del Duero, en la Rioja, en Penedés, en Tarragona, en Burdeos, en Normandía, en Portugal, en las Islas Canarias y tantos otros lugares. Luego entonces, con el descubrimiento de América se encuentran nuevas oportunidades para el cultivo de la vid y surgen nuevas plantaciones en todas las tierras colonizadas como en Perú, Argentina, México, California. Pero también, en uno de los primeros asentamientos de Australia conocido hoy en día como Parramatta, se cultivó la vid, y también en Sudáfrica, el Imperio holandés sembró la vitis vinifera a mediados del siglo XVII. En el año 1925, Abraham Perol cruzó dos variedades de esta uva, la Pinot Noir y la Cinsaut o Hermitage. El resultado fue la Pinotage. Así las cosas amigos; en un próximo artículo hablarémos un poco más sobre la época moderna, la producción y los cruces, por lo pronto digamos ¡salud por la vida y por la vid!
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| Última actualización el Miércoles 16 de Febrero de 2011 12:58 |








